lunes, 4 de marzo de 2013

Esperaba que esto fuera diferente...



El día de hoy, muchas cosas y muchos planes han cambiado en mi vida. Era mediodía cuando tomé un taxi pidiéndole de manera amable  al conductor que me llevara a la avenida Cuitláhuac. Después de veinticinco minutos de viaje llegué a la escuela en donde estudia mi novia y por media hora esperé para verla salir. Mientras esperaba fuera de la escuela de ella, comencé a escribirle una carta de amor. El día estaba soleado, ninguna nube se veía en al cielo y solo los rayos de sol daban un calorcito agradable. Mientras en el papel plasmaba mis sentimientos hacia la mujer que por tres años había pasado a mi lado, estaba muy impaciente de verla ya que iríamos al cine a Plaza Satélite. En mi mente pasaban tantos recuerdos al lado de ella. EL tiempo que llevábamos de novios era mayor a mil días y pasaban por mi mente tantos recuerdos de este tiempo a su lado: el día que la conocí, el primer mensaje que le mandé, la primera cita, nuestro primer beso, nuestra primera semana de novios, cuando sus papás nos descubrieron besándonos afuera de su casa, nuestra primera pelea, el primer año de novios… ¡que hermosos momentos que son inolvidables para ambos! No me había dado cuenta de que mi novia ya venía hacia mí y yo aun sin terminar la carta que le daría.

­­— ¡Hola mi amor! —me dijo mientras me abrazaba y me daba un tierno beso.

—Hola mi vida, ¿lista para ir al cine?

— ¡Sí! ­—me dijo mientras daba un brinco de alegría.

Ok, vámonos para que nos dé tiempo y pasemos a comer algo.

— ¿Me ayudas con mi mochila? —dijo mirándome tiernamente mientras me tomó de la mano.

—Si amor, ya sabes que sí.

Caminamos hacia la avenida principal y tomamos un taxi hacia la estación del metro. No nos dejábamos de besar en el transcurso del viaje. Ella se veía tan linda, contenta y tierna. Viajamos durante 45 minutos en transporte público hasta llegar a Satélite. Como siempre la ayudé a bajar del autobús y entramos a Mundo e.

—Amor, vamos a comer en el Burguer King que está en la zona de comida. Ándale ¿sí?

—Si porque ya me duele mi estómago porque no desayuné nada.

Ok, vamos a pedir el paquete para pareja. Pues yo igual tengo mucha hambre.

Entonces nos sentamos para comer. Es ahí cuando me vino a la mente la manera de cómo darle una noticia que lo cambiaría todo.

 

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