El día de hoy, muchas cosas y muchos planes han cambiado en
mi vida. Era mediodía cuando tomé un taxi pidiéndole de manera amable al conductor que me llevara a la avenida
Cuitláhuac. Después de veinticinco minutos de viaje llegué a la escuela en
donde estudia mi novia y por media hora esperé para verla salir. Mientras
esperaba fuera de la escuela de ella, comencé a escribirle una carta de amor.
El día estaba soleado, ninguna nube se veía en al cielo y solo los rayos de sol
daban un calorcito agradable. Mientras en el papel plasmaba mis sentimientos
hacia la mujer que por tres años había pasado a mi lado, estaba muy impaciente
de verla ya que iríamos al cine a Plaza Satélite. En mi mente pasaban tantos
recuerdos al lado de ella. EL tiempo que llevábamos de novios era mayor a mil
días y pasaban por mi mente tantos recuerdos de este tiempo a su lado: el día
que la conocí, el primer mensaje que le mandé, la primera cita, nuestro primer
beso, nuestra primera semana de novios, cuando sus papás nos descubrieron besándonos
afuera de su casa, nuestra primera pelea, el primer año de novios… ¡que hermosos momentos que son inolvidables
para ambos! No me había dado cuenta de que mi novia ya venía hacia mí y yo
aun sin terminar la carta que le daría.
— ¡Hola mi amor! —me dijo mientras me abrazaba y me daba
un tierno beso.
—Hola mi vida, ¿lista para ir al cine?
— ¡Sí! —me dijo mientras daba un brinco de alegría.
—Ok, vámonos para
que nos dé tiempo y pasemos a comer algo.
— ¿Me ayudas con mi mochila? —dijo mirándome tiernamente
mientras me tomó de la mano.
—Si amor, ya sabes que sí.
Caminamos hacia la avenida principal y tomamos un taxi hacia
la estación del metro. No nos dejábamos de besar en el transcurso del viaje.
Ella se veía tan linda, contenta y tierna. Viajamos durante 45 minutos en
transporte público hasta llegar a Satélite. Como siempre la ayudé a bajar del
autobús y entramos a Mundo e.
—Amor, vamos a comer en el Burguer King que está en la zona de comida. Ándale ¿sí?
—Si porque ya me duele mi estómago porque no desayuné nada.
—Ok, vamos a pedir
el paquete para pareja. Pues yo igual tengo mucha hambre.
Entonces nos sentamos para comer. Es ahí cuando me vino a la
mente la manera de cómo darle una noticia que lo cambiaría todo.
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