domingo, 17 de marzo de 2013

Una visita inesperada


Durante la madrugada no dormí ya que la pasé de un lugar a otro con mi primo que no veía desde hace tiempo y que luego de volvernos a ver era justificable salir como antes.

Anoche mientras me tomaba 1 taza de café y una rebanada de pizza, llegó mi primo de visita a mi casa y se notaba que había ingerido alcohol. Observé mi reloj y eran poco más de las 23:45horas y para mí parecía que en realidad era más temprano. Julio, estaba borracho y me preguntó si podía meter su coche a mi patio para que no se quedara en la calle y evitara que algún cabrón le diera un golpe.

Porque soy una muy buena persona le dije que si podía meter su carro pero al ver su condición, mejor le pedí las llaves de su coche para meterlo yo mismo. Mi sorpresa fue que no traía aquel Mazda 6 de color verde, sino esa preciosa camioneta Lincoln Mark. Al momento que vi la camioneta mal estacionada sobre la banqueta, sin las intermitentes encendidas, con la puerta del copiloto abierta e inmediatamente pensé en que mi primo venía bastante alcoholizado por la manera de dejarla así en la calle.

Me subí a la camioneta y observé que dentro de ella estaban en los asientos de atrás: un cartón de cervezas, dos botellas de Chivas Regal y 3 botellas de Absolut. Mientras estacionaba la Lincoln en mi patio me pregunté: ¿y si mejor le digo a Julio, que vayamos a dar la vuelta y ponernos bien briagos para que así no se desperdicie esa cantidad de alcohol que trae y ya de paso ahogar las penas en alcohol?

Decidí no apagar el motor de la camioneta y fui por mi primo que se encontraba en mi sala para que saliéramos a embriagarnos.

–Julio, vamos a cenar unos tacos –le dije mientras le ayudaba a mantenerlo de pie.

–Justo vine por ti para invitarte unas cuantas cervezas y acabarnos unas botellas que traigo.

–Va, ya estás –le dije muy emocionado mientras manejaba hacia el puesto de tacos.

Desde aproximadamente mes y medio yo no había probado gota de alcohol y pienso que ya merecía tomar unas cuantas copitas solo por gusto. Ya había pasado más de medio año que no veía a mi primo y era una buena razón para celebrar con un buen vino como antes. Y así comenzábamos aquella noche de parranda recordando viejos tiempos con mi primo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario