Durante la madrugada no dormí ya que la pasé de un
lugar a otro con mi primo que no veía desde hace tiempo y que luego de
volvernos a ver era justificable salir como antes.
Anoche mientras me tomaba 1 taza de café y una
rebanada de pizza, llegó mi primo de
visita a mi casa y se notaba que había ingerido alcohol. Observé mi reloj y
eran poco más de las 23:45horas y para mí parecía que en realidad era más
temprano. Julio, estaba borracho y me preguntó si podía meter su coche a mi
patio para que no se quedara en la calle y evitara que algún cabrón le diera un
golpe.
Porque soy una muy buena persona le dije que si
podía meter su carro pero al ver su condición, mejor le pedí las llaves de su coche
para meterlo yo mismo. Mi sorpresa fue que no traía aquel Mazda 6 de color verde, sino esa preciosa camioneta Lincoln Mark. Al momento que vi la
camioneta mal estacionada sobre la banqueta, sin las intermitentes encendidas,
con la puerta del copiloto abierta e inmediatamente pensé en que mi primo venía
bastante alcoholizado por la manera de dejarla así en la calle.
Me subí a la camioneta y observé que dentro de ella
estaban en los asientos de atrás: un cartón de cervezas, dos botellas de Chivas Regal y 3 botellas de Absolut. Mientras estacionaba la Lincoln en mi patio me pregunté: ¿y si mejor le digo a Julio, que vayamos a dar
la vuelta y ponernos bien briagos para que así no se desperdicie esa cantidad
de alcohol que trae y ya de paso ahogar las penas en alcohol?
Decidí no apagar el motor de la camioneta y fui por
mi primo que se encontraba en mi sala para que saliéramos a embriagarnos.
–Julio, vamos a cenar unos tacos –le dije mientras
le ayudaba a mantenerlo de pie.
–Justo vine por ti para invitarte unas cuantas
cervezas y acabarnos unas botellas que traigo.
–Va, ya estás –le dije muy emocionado mientras
manejaba hacia el puesto de tacos.
Desde aproximadamente mes y medio yo no había
probado gota de alcohol y pienso que ya merecía tomar unas cuantas copitas solo
por gusto. Ya había pasado más de medio año que no veía a mi primo y era una
buena razón para celebrar con un buen vino como antes. Y así comenzábamos aquella
noche de parranda recordando viejos tiempos con mi primo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario