lunes, 11 de marzo de 2013

Un día lleno de cosas nuevas


Mi primo trabaja en un autobús de transporte de pasajeros en la zona de Huixquilucan y me invitó a acompañarlo. Eran las 4:00am cuando sonó mi celular y pude contestar después de que no dejaba de vibrar y hacer tanto ruido.

– ¿Hola?

– ¿Wey, ya estás listo?

–Sí –le dije aunque en realidad ni siquiera me había levantado de mi cama.

–Te veo en quince minutos aquí en mi casa, te daré las llaves del camión y lo echarás a andar.

ok, ahorita te veo –le dije mientras di un brinco de mi cama al saber que solo tenía poco más de trece minutos para arreglarme y no salir despeinado. Me dirigí a sacar del ropero la camisa gris y el pantalón azul marino que me llevaría. Me vestí rápido, me quedaban cinco minutos para lavarme los dientes, tomar algo del refrigerador para llevarme y tomarlo en lugar de un desayuno. En esa hora de la mañana sentí demasiado frío y como no iba a sentirlo si vivo cerca de un rio, un pequeño monte lleno de árboles y una barranca. Antes de salir opté por también llevarme una sudadera para que no fuera temblando en el trayecto de mi casa a la de mi primo.

Legué a su casa, parecía que no estaba alguien despierto a esas horas de la mañana por lo que le chiflé esperando a que se asomara.

–Mijo, espérame para aventarte las llaves –me dijo asomándose por su ventana mientras se peinaba.

–Si –le dije mientras buscaba un lugar para sentarme y esperar a que buscara las llaves del camión.

– ¡Agárralas! La llave más grande abre el candado de la puerta y lo echas a andar.

El camión estaba en un terreno a unas cuatro casas de la mía. Llegando al camión, abrí el candado, me senté en el asiento del chofer, coloqué la llave para encender el motor y la giré para prender al switch, chequé que la palanca de velocidades estuviera en neutral, metí el clutch hasta el fondo y giré completamente la llave para que encendiera. Hizo demasiado ruido al momento de arrancar ya que estaba frío el motor. Luego de diez minutos de estar encendido, decidí sacarlo hacia la avenida y estacionarlo sobre la banqueta para esperar a mi primo y dirigirnos a la base en donde subirían los primeros pasajeros del día. El trayecto de era de una hora desde el centro de Huixquilucan hacia el metro Cuatro caminos. Estaba iniciando un día lleno de sorpresas.

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